En el intelectual-cognitivo
se fomentan la observación, la atención, las capacidades lógicas, la fantasía,
la imaginación, la iniciativa, la investigación científica, los conocimientos,
las habilidades, los hábitos, el potencial creador, etc.
En el volitivo-conductual
se
desarrollan el espíritu crítico y autocrítico, la iniciativa, las actitudes, la
disciplina, el respeto, la perseverancia, la tenacidad, la responsabilidad, la audacia,
la puntualidad, la sistematicidad, la regularidad, el compañerismo, la
cooperación, la lealtad, la seguridad en sí mismo, estimula la emulación
fraternal, etc.
En el afectivo-motivacional
se propicia la camaradería, el interés, el gusto por la actividad, el colectivismo,
el espíritu de solidaridad, dar y recibir ayuda, etc. Como se puede observar el
juego es en sí mismo una vía para estimular y fomentarla creatividad, si en
este contexto se introduce además los elementos técnico-constructivos para la
elaboración de los juegos, la asimilación de los conocimientos técnicos y la
satisfacción por los resultados, se enriquece la capacidad técnico-creadora del
individuo.

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